Colombia SOBRE EL PRIMER FESTIVAL DE POESÍA DE MEDELLÍN - Festival international de l'humour
Festival internacional del humor

Colombia SOBRE EL PRIMER FESTIVAL DE POESÍA DE MEDELLÍN

Miércoles 17 de junio de 2015, por Fernando Rendon

SOBRE EL PRIMER FESTIVAL DE POESÍA DE MEDELLÍN

El 17 de marzo de 1991 la organización debatió detalles relacionados con la materialización del Primer Festival de Poesía en Medellín, planificado para el domingo 28 de abril, en el pueblito paisa del Cerro Nutibara. Pormenorizamos la programación y los nombres de los poetas invitados. Lo planeamos para oponernos con solo poemas a este modelo de vida o muerte. Nos daba más miedo no hacerlo.

En adelante nuestra actividad fue febril. Edificábamos día y noche tejiendo la red del encuentro. Todos trabajaban voluntariamente, en la medida de su tiempo libre, de su amor, de su dedicación y de su capacidad. El 7 de abril las conversaciones se dirigieron a consolidar los preparativos del inminente evento, visualizando como un campo de trabajo privilegiado para el futuro, la realización de talleres con jóvenes de las comunidades más afectadas por la extrema violencia. Nos basábamos en una propuesta de Javier Naranjo.

El 21 de abril, en una nueva reunión, se informó sobre la distribución de varios cientos de programas de mano. Nadie recuerda cómo los financiamos. Un epígrafe de Olga Orozco saltaba en una de las caras del plegable:

SÉ DIGNA DE ESTE HORROR Y DE ESTA NOCHE,
Y ACTIVA Y VALEROSA, ¡OH ALMA MÍA!

Con la participación activa de Ángela García, Gabriel Jaime Franco, Jairo Guzmán, Javier Naranjo, Carlos Enrique Ortiz, Alberto Vélez, Sarah Beatriz Posada, Jorge Iván Grisales, Juan Diego Tamayo y J. Arturo Sánchez, logramos plasmar la primera versión del Festival, con un irrisorio presupuesto de dos millones de pesos. Carecíamos de un lugar para trabajar, hacíamos las llamadas de gestión desde cabinas telefónicas, las cartas y comunicados desde una máquina de escribir portátil, diseminábamos la programación en La Arteria y en otros bares de la ciudad. Construíamos una obra en la que todos pegábamos los ladrillos.

Ubicamos 500 carteles en lugares visibles de la ciudad, vitrinas de almacenes, muros de colegios y universidades, convocando al Festival, presididos con el epígrafe de la poeta costarricense Eunice Odio: LA POESÍA ES EL PODER. Acordamos conceder algunas entrevistas a periodistas de televisión, prensa y radio; pedir al poeta y cineasta Víctor Gaviria realizar la filmación del Festival y situar en el lugar del acto un pasacalle con el haikú del japonés Basho:

DE LAS BLANCAS GOTAS DEL ROCÍO
APRENDE EL CAMINO
HACIA LA TIERRA PURA

Escribimos breves poemas y epígrafes sobre rectángulos de cartulina. Los apostamos en decenas de árboles del Cerro Nutibara.

Un día antes del Primer Festival de Poesía se realizó la última reunión preparatoria, en la que fuimos informados por Luz Eugenia Sierra (dedicada antóloga de casi todos los poetas colombianos de ese momento, en su trabajada serie de seis libros Poetas en Abril) sobre el cruel asesinato del poeta Julio Daniel Chaparro, en Segovia (Antioquia). Julio Daniel participaría como poeta invitado y también cubriría el Festival, en calidad de enviado especial del diario colombiano El Espectador. Convinimos efectuar un homenaje póstumo en su memoriaen el transcurso de la jornada.

Habíamos citado al público a las once de la mañana en el pueblito paisa. No llegaba nadie aún. En cambio llegó la tropa. Siete soldados armados de fusiles observaron con desprecio nuestros preparativos finales: colocar botellas de agua sobre la mesa, enderezar las sillas, ajustar el micrófono. Los soldados esculcaron a los pocos peregrinos que llegaban ahí. Comparecía poco a poco la gente, veinte, cincuenta, cien personas. Empezó el acto. Llegó el alcalde. Había problemas porque nadie querría que él hablara. ¿Quién lo invitó? Era solo una lectura de poemas. El alcalde se encerró en una oficina y se preguntaba en voz alta por qué estaba encerrado allí. Todo era tragicómico. Luego habló al público como si el micrófono, el acto y los presentes fuéramos suyos. Y se fue. Seguimos. Se desgranaron las lecturas de poemas. Acudía más gente, incluso ancianos que ejercitaban sus cuerpos con sudaderas rojas y camisetas blancas. Llegaron a lo largo del día 800 personas. Estaba llena la pequeña placita, réplica de una plaza pública de un pueblo paisa. Víctor Gaviria y Javier Rivillas filmaron las imágenes. Se leyeron muchos poemas, en aquella tarde sublime, imposible de olvidar.

“¿Por qué es verde tu manto? Porque cuanto yo llevo florece. ¿Por qué llevas en tus manos las quebradas armas de la muerte? Porque conviene a los vivos esperar, huir del sepulcro” .

La escritura de los poetas colombianos resonaba en el aire desgarrado de la tarde, en una ciudad que olía a pólvora, como un coro quimérico de voces. Croniamantal encaraba a sus verdugos. La poesía se enfrentaba abiertamente a la matanza.

(Fernando Rendón)

Video

- Primer Festival Internacional de Poesía de Medellín, 1991

https://www.youtube.com/watch?v=qBTyuv_s68w

http://www.festivaldepoesiademedellin.org/es/

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