Polémicas del cine cubano - Festival international de l'humour
Festival internacional del humor

Polémicas del cine cubano

Domingo 8 de mayo de 2011, por Luis Alberto Figueroa Pages

Es indiscutible que el nacimiento de las primeras producciones cinematográficas en nuestro país
datan del ultimo año del siglo XIX y el primero del hermoso y trágico XX…un cine realizado sólo por la
inquietud de determinadas personalidades alejadas del mundo artístico habanero: José E. Casasús,
Enrique Díaz Quesada, etc. Interesados en el novedoso paquete de novedades que prometían los
antecedentes del desconocido y aun innombrable Séptimo Arte. Un poco más adelante y en medio
del cine silente que inundaba las ferias del primer mundo y algunas ciudades del nuestro, los
cineastas aficionados del patio comenzaron su búsqueda a través de los poblados cercanos a la
ciudad de la Habana.
La falta de capital y de interés por quienes poseían las riquezas del mundo comercial, signaba desde
sus inicios, al cine nacional, lamentable destino que no pudo cambiar nuestro cinematógrafo hasta
1959.
Argentina, Brasil y México, tuvieron mayores intereses por la realización del expectante fenómeno y
mejores perspectivas del negocio que podía representar un entretenimiento tan vistoso con categoría
de industria para los grandes inversionistas, nada distantes del concepto contemporáneo de los
grandes monopolios que a priori , se fueron formando en el patio de los EE.UU y que hasta hoy son
los productores que señalan el camino a seguir por una verdadera industria, que abarca y delimita los
principios culturales e ideológicos del universo . Un extralimitado poderío que se ha creado con los
medios audiovisuales, según el sello que los produce, pero que a la larga, o la corta, harán siempre
de las suyas, aprovechándose en el sub-mercado, contra nuestras justificantes del menguado
producto que logramos debido a los escasos recursos que le podemos poner a nuestra entristecida
concepción del cine (léase medios)como arte. ¿Y la industria? Esa inversión imprescindible ¿Nunca la
haremos? Pues no tendremos el cine que necesitamos y mucho menos los medios promociónales de
la cultura para participar en el universo de las controversias de la literatura y el arte en las grandes
plazas competitivas del mundo artístico y literario. Seguiremos con el menguado reconocimiento de
algunas instituciones amigas ¡Lamentable afirmación! Muy contemporánea en la mente de los
creadores que a duras penas logran imágenes de envergadura y pocas obras de uso en los circuitos
comerciales .Gracias a la buena ventura de nuestros cineastas y los deseos de hacer grandes
proezas, siguen comprometidos con el hecho de considerar el cine como una vertiente
contemporánea de hacer arte en verdad y a su vez representativo de un sello identitario que se logra
identificar en cualquier medio que lo use y promueva.

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