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Leopoldo de Luis. Poeta y crítico español

Lunes 20 de agosto de 2012, por Ana Patricia Santaella Pahlén

Leopoldo de Luis. Poeta y crítico español

Ana Patricia Santaella Pahlén (Desde Córdoba, España. Especial para ARGENPRESS CULTURAL)

Este poeta y crítico español nace en Córdoba (1918). Está considerado como uno de los grandes representantes de la poesía hispana de posguerra.

Al año de nacer se trasladó con su familia a Valladolid. Estudió Magisterio en Madrid. Alistándose en el ejército Republicano, vivirá privado de libertad, en el campo de concentración instalado en la plaza de toros de Ciudad Real. Estuvo cautivo también en el penal de Ocaña, y entre 1932 y 1942, formará parte de los batallones esclavos del franquismo.

Escribió una treintena de libros de poesía, entre los cuales resaltaremos: Alba del Hijo (1946); Huésped de un tiempo sombrío (1948); El padre (1954); Con los cinco sentidos (1970); Igual que guantes grises (Premio nacional de Literatura); Entre cañones me miro (Premio Francisco de Quevedo) etc.

De su producción crítica literaria, escribió: Ensayo sobre poetas Andaluces del siglo XX. Escribirá asimismo, sobre la Generación del 27, del 36, y del 50. Cultivará la crítica en revistas de prestigio pertenecientes a la época: Ínsula, Espadaña, Garcilaso, Cántico, Papeles de son Armadans, entre otras.

“Se ha dicho con acierto que su poesía evolucionó, desde las preocupaciones existenciales, a las sociales”, y que su tono de denuncia fue acentuándose hasta que alumbró a: La luz de nuestro lado (1964). (1)

La poesía española de posguerra, abarcará varios decenios. Tras la contienda, había que reconducir a un país en ruinas, a la par que la propia poesía. Originándose dos vertientes opuestas: La lírica oficial, cuidada y mimada por los “vencedores”, y la integrada por los que optaron por el exilio, o fueron desterrados, conformándose estos dos caminos de creación lírica de forma antagónica: “formalismo clasicista”, frente a “la corriente rehumani zadora”. Predominará en la década de los 50 la poesía denominada social, aunque ya existía en las décadas precedentes, inolvidables poetas serán: Blas de Otero, Ángela Aymerich, José Hierro, Leopoldo de Luis, Gabriel Celaya, etc.

La finalidad principal es la de comunicar, y dirigirse a la inmensa mayoría, siendo su estilo sencillo, directo y coloquial, dando cuenta de las injusticias, miserias y opresiones que aquejaban a los desposeídos. Para el mismo Leopoldo, la poesía era respirar por la herida. Entendiendo herida como vivencia, como experiencia personal intransferible, que brota de la subjetividad del individuo, y que se impregna de valores estéticos apoyándose, en un lenguaje peculiar aunando forma y contenido envuelto en ritmo y belleza.

A este poeta enorme, le preocupó en demasía la condición humana. No en vano, la poesía social de posguerra se construye sobre planteamientos de realismo socialista, truncado trágicamente por el intervencionismo político (autarquía en todos los órdenes imaginables e inimaginables), que supondrá un estancamiento cultural y social considerable que devendrá, en un sentimiento generalizado de desamparo, acuciado por el hambre, el estraperlo, y el exilio.

El dolor suele ser un acicate creador de primer orden para este amador de la escritura. Además, de los intrínsecos condicionamientos culturales, y de la influencia que ejerce inexorable la fisiología y la psicología sobre la creación.

De qué manera se enlaza el ser y el pensar. Veámoslo, en la siguiente estrofa que pertenece al poema que lleva por título: Realidad

Pero lo mismo que esos pobres árboles/ frente a los brazos del otoño luchan/, hemos de defender hoja por hoja/ la rama viva que nos da la fruta.

Y de su poema Patria Oscura:

Hay una patria que alzan, que sostienen/
graves manos cansadas, no abatidas /,
esperanzadas manos silenciosas /
que empuñan herramientas de esforzada sonrisa. (2)

Andalucía, aparece según su hijo Jorge Urrutia, en su libro: Con los cinco sentidos, plasmará en él, los paisajes, la familia, las experiencias vitales en general que le acontecen. Recoge su hijo Jorge, una interesante recopilación poética de su padre, que fue editada por la Fundación José Manuel Lara, que llevaría por título: “En resumen. Antología poética (1946-2005).

Parte del legado literario de este inigualable escritor, está depositado en la Fundación Jorge Guillén, en Valladolid. En dicha Fundación, se encuentran borradores, cuadernos de notas, correspondencia, publicaciones y grabaciones diversas.

La poesía de Leopoldo de Luis, palpita verdadera, honda, generosa. Se arraiga con profundísimas raíces en la humana existencia, no con total resignación, más bien con sereno estoicismo ante la barbarie, el desamor, el egoísmo sin fin. Profundizar en su legado, leerle, supone adentrarse de lleno, en la bondad sin límites, de un hombre que no se doblega ante el ácido desaliento de vivir.

1. Prólogo de Ángela Vallvey, Leopoldo de Luis. En las ruinas del cielo de los dioses. Ed Hiperión, Madrid, 1998.
2. Fragmentos de poemas que aparecen en la antología arriba citada.

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